Desde que la educación online se imparte en nuestro país, ha sido permanentemente cuestionada y tildada de poco confiable, ya que a la mayoría de las personas se les hace muy difícil comprender cómo es que un estudiante puede aprender sin estar en una sala de clases con compañeros y profesores de cuerpo presente.  Sin embargo, esta modalidad de educación está creciendo a pasos agigantados en Chile, ya que para muchas personas es la única posibilidad de obtener un título profesional o de completar sus estudios superiores, dada la situación de vida en la que se encuentran.

En Instituto Profesional IACC contamos con más de 11 mil estudiantes que han elegido esta modalidad, principalmente por dos motivos: trabajan y tienen familia, por lo que no tienen tiempo para trasladarse hacia un centro de educación superior y/o se encuentran en un lugar geográfico que no cuenta con centros de educación superior.

Tengo la convicción de que esta modalidad puede cambiar la vida de las personas, ya que es una oportunidad real para cumplir sus sueños. Sin embargo, no se equivoquen, la educación online es tanto o más exigente que la educación presencial y lo digo con conocimiento de causa, he sido estudiante y docente en ambas modalidades y el camino no es fácil.

Por ejemplo, cursar una asignatura de cualquier carrera de  Instituto Profesional IACC, implica que el estudiante revise un contenido o materia, indague en los recursos adicionales que complementan esa materia y además realice una o dos actividades evaluativas, y todo esto en una semana. Ahora, si lo multiplicamos por dos asignaturas que el estudiante cursa en paralelo, con una duración de 9 semanas, estamos hablando de 36 actividades que el estudiante debe realizar en un ciclo de cada asignatura y que el docente debe corregir y retroalimentar.

Lo anterior implica además que el estudiante de IACC cuente con ciertas características que le permitan cumplir con lo anteriormente señalado, es decir, debe tener autogestión, disciplina, hábitos de estudio, autonomía y responsabilidad.

Entonces la pregunta es: ¿es esto tan fácil?, ¿es una modalidad tan light que es poco confiable? Para mí la respuesta es absolutamente no. Tanto para el estudiante como para el docente la exigencia es alta y deben estar permanentemente en contacto para cumplir con estas exigencias. El estudiante debe organizar de tal forma su jornada que le permita cumplir con este desafío de manera responsable y consiente. Por su parte, el docente debe estar atento a los requerimientos de sus estudiantes para que éstos logren los aprendizajes esperados, por lo tanto, su relación es mucho más personalizada.

Si usted está pensando estudiar bajo la modalidad de estudios online, debo advertirle que no podrá hacerlo “con el tiempo que le sobra” y esto también es aplicable a los docentes que quieran participar de esta maravillosa forma de educar, que no es mejor ni peor que otras, sino diferente, pero de light no tiene nada.

Karen Duboy

Directora Escuela de Educación y Capacidades Transversales