
En las operaciones subacuáticas, no basta con saber bucear: también se requiere planificación, trabajo en equipo, supervisión, comunicación y una mirada preventiva capaz de anticiparse a los riesgos antes de que ocurra una emergencia.
Esa es parte de la experiencia que Daniel Araos Alcayaga, ingeniero en Prevención de Riesgos y docente de la Escuela de Ingeniería de Instituto Profesional IACC, ha construido durante más de 18 años de trayectoria en áreas vinculadas a la gestión de riesgos, emergencias, rescate, operaciones subacuáticas y formación de equipos.
Su acercamiento al buceo comenzó como una motivación personal, pero con el tiempo se transformó en una parte importante de su desarrollo profesional. Desde el buceo recreativo avanzó hacia áreas más especializadas, como el buceo de seguridad pública, comercial y científico, formándose como instructor en distintas agencias y entidades, entre ellas PADI, CMAS, IDEA y la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante.
“Hoy miro el buceo no solo como una disciplina profesional, sino como un espacio donde convergen la seguridad, la docencia, la experiencia práctica y la gestión del riesgo”, señala Araos.
Para el docente, una de las principales lecciones de este ámbito es que los riesgos no aparecen únicamente bajo el agua. Muchas veces comienzan antes de la inmersión, cuando la planificación no es suficiente, la supervisión es débil o se normalizan condiciones que no son adecuadas para operar.
En ese sentido, explica que las operaciones subacuáticas tienen riesgos propios del medio, como baja visibilidad, profundidad, frío, corrientes, atrapamientos, fallas en el suministro de aire o comunicación limitada. Sin embargo, también existen factores organizacionales igual de relevantes, como el estado de los equipos, la claridad de los procedimientos, la presión por cumplir objetivos o la falta de entrenamiento ante emergencias.
“El gran desafío actual es pasar de una seguridad reactiva a una gestión preventiva real. No basta con reaccionar bien cuando ocurre un accidente; hay que anticiparse, controlar la operación y tomar decisiones oportunas antes de que el buzo entre al agua”, afirma.
Esa mirada preventiva es la que hoy busca transmitir a sus estudiantes en IACC. Desde fines de 2025, Daniel Araos se integró como docente a la institución, donde ha impartido diversos cursos y actualmente participa en la construcción de una asignatura sobre manejo de crisis y gestión de emergencias.
Para él, enseñar estas materias implica una responsabilidad importante, porque no se trata solo de entregar contenidos teóricos, sino de formar profesionales capaces de tomar decisiones en contextos reales, donde pueden verse afectadas personas, organizaciones y comunidades.
“La gestión de emergencias y el manejo de crisis no son solo contenidos teóricos; son situaciones que afectan a personas, organizaciones y comunidades, y por eso requieren profesionales con criterio, preparación y capacidad para tomar decisiones acertadas bajo presión”, explica.
Su experiencia en terreno cumple un rol clave en la forma en que aborda las clases. Araos busca vincular los contenidos con ejemplos prácticos, situaciones reales y lecciones aprendidas, para que los estudiantes comprendan no solo qué hacer, sino también por qué hacerlo y qué consecuencias puede tener una mala decisión.
“Creo que la experiencia en terreno permite enseñar con mayor cercanía, pero también con responsabilidad. Uno aprende que detrás de cada protocolo, cada evaluación de riesgo y cada medida preventiva hay personas, equipos de trabajo y comunidades que pueden verse afectadas”, sostiene.
Además de su labor docente, Araos ha impulsado la difusión de contenidos técnicos sobre prevención, seguridad operacional, gestión de riesgos y buceo profesional. Su motivación, dice, nace de una convicción simple: la experiencia que no se comparte pierde parte de su valor.
Su experiencia también ha sido abordada en espacios especializados del mundo subacuático. En la edición N°81 de la revista Tiempo de Fondo, Araos fue parte de una nota vinculada a la experiencia desarrollada durante la Expedición Científica Antártica N°58 del Instituto Antártico Chileno, INACH. Más que centrarse en una mirada personal, la publicación relevó la importancia de la gestión del riesgo en ambientes extremos, especialmente en operaciones subacuáticas donde la planificación, la preparación y el trabajo en equipo son fundamentales para una operación segura.
“Compartir conocimiento también es una forma de cuidar. Y en una actividad como el buceo, donde los errores pueden tener consecuencias graves, conversar sobre riesgos, aprendizajes y buenas prácticas puede marcar una diferencia real”, indica.
Desde su mirada, el profesional de Prevención de Riesgos del futuro deberá ir más allá del cumplimiento normativo. Tendrá que analizar información, anticipar escenarios, gestionar la incertidumbre, liderar equipos, comunicar con claridad y participar en decisiones estratégicas dentro de las organizaciones.
Por eso, su mensaje para quienes hoy se forman en esta área es no perder nunca el sentido humano de la profesión.
“La Prevención de Riesgos no se trata solo de normas, matrices o procedimientos; se trata, principalmente, de proteger vidas, cuidar equipos de trabajo y aportar a organizaciones más seguras y responsables”, afirma.
Desde la docencia, su objetivo es seguir aportando a una formación conectada con la realidad laboral, especialmente en áreas como prevención de riesgos, emergencias, buceo profesional y seguridad operacional.
“En IACC, me gustaría seguir contribuyendo desde la docencia y como experto disciplinar en la construcción de asignaturas, recursos educativos y programas formativos que conecten el conocimiento académico con la realidad del mundo laboral. Para mí, ese es un desafío muy valioso: transformar la experiencia en aprendizaje útil para los estudiantes”, concluye.
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